Solidaridad mal entendida

Recuerdo hace años, la costumbre de lanzar una ráfaga de luz larga al automóvil que venía en dirección contraria, para avisar de la presencia de la Guardia Civil, se pensaba que con eso hacíamos una labor de «buen samaritano», que se nos tildaba de solidario con el resto de usuarios de la vía. Así le poníamos en atención y si estaba realizando una infracción, podía evitar la sanción, el control, la multa al final.

accidente1No era cierto, era una falsa solidaridad.

  • ¿Por qué no pensaba en los peatones o ciclistas, al que ese conductor que yo avisaba, podría no respetar?
  • ¿Por qué ese afán de ser protagonistas en un momento determinado?
  • ¿Por qué voy a 140 km/h y cuando veo a los miembros de seguridad de la GC, reduzco hasta 90 y luego vuelvo a hacer lo mismo?
  • ¿Por qué paso por debajo del radar y disminuyo velocidad y luego vuelvo por mis fueros?
  • ¿Por qué me quejo de las multas y los controles, si lo que debería es de celebrar que los hayan, pues gracias a ellos podré circular más seguro?
  • ¿Por qué me quejo siempre diciendo que las multas tienen un «carácter recaudador», si lo que tenía que hacer es alegrarme de que suban aún más para evitar que hayan individuos que no respetan al resto de usuarios y que solo entienden el castigo y no la educación?
  • ¿Por qué celebramos que el «amigo» de turno a hecho tal trayecto en X minutos menos, cuando lo que tenía que hacer es recriminarle por poner la vida de los demás en peligro, deseando ser alguien cuando posiblemente su vida sea irrisoria e insignificante?

No seamos permisivos con aquellos que no valoran, ni respetan al resto de los usuarios, al resto de las personas. Recriminemos sus conductas, apartémosles a una esquina. Hasta que un día, no lo deseamos, vivan en su propia existencia, el resultado de un insolidario conductor, que un día, alguien le avisó, le aplaudió y celebró su actitud negativa, y como resultado cercenó la vida de alguien muy cercano, ahora vivirás en tus propias carnes, la desgracia que has generado.

El último de la carrera

ultimo1Tengo un hijo que monta en bici y al que le gusta montar en bici.
Empezó a montar, como la mayoría de los niños, por diversión. Por lo que deberían montar todos los niños.
Cuando nos enteramos que en nuestra ciudad había una escuela de ciclismo, le pregunté si quería ir y me dijo que sí. No es un niño que haya destacado en el deporte así que me alegré de que hubiera encontrado una actividad deportiva que le gustara y divirtiera. La clave es si el día de clase tiene ganas de ir, o hay que obligarle “un poco”.
Ya en la escuela nos comentaron la posibilidad de federarse y participar en pruebas deportivas. A él no le hizo especial ilusión el tema de competir y a mí la verdad, las competiciones infantiles no eran algo que me atrajeran lo más mínimo. He visto a padres pelearse por cómo juegan sus hijos, hasta llegar a insultar al contrario o a sus hijos por no ser más agresivos. Es un espectáculo bochornoso que no quiero bajo ningún concepto en la vida de mis hijos. Pero el ciclismo es bastante diferente al fútbol (al menos en la inmensa mayoría de los casos).

Tenemos, además, la suerte de pertenecer a una escuela y un club  del que estar orgullosos:

  • Un club que no busca campeones. Al menos no con los niños de estas edades.
  • Un club y unos monitores que les enseñan a amar la bicicleta y lo que esta implica.
  • Que les recuerdan que lo importante es que disfruten.
  • Que les recalcan que el día de la prueba lo que han de hacer ante todo, es pasarlo bien con sus amigos, los de su club, y los de los otros clubes a los que ven cuando hay carreras.
  • Que insisten en la importancia de disfrutar con la familia del día al aire libre.
  • Que les recuerdan que en la carrera van a poder practicar aquello que van aprendiendo en las clases, y que no necesariamente es ser el más rápido y llegar el primero.

Y todo eso le repito a mi hijo cuando el día antes de una carrera le noto nervioso. Eso y que él sabe que sólo participa si le apetece. Sin presión.

No quiero que mi hijo sea Indurain. No digo que no pudiera serlo, no lo sé. Digo que no quiero que lo sea porque YO lo quiero.
Veo a los padres los días de las carreras y tengo sentimientos encontrados. Quizás sea porque mi hijo es de los que nunca gana. No puedo saber cuál sería mi comportamiento si fuera ese que siempre llega primero, pero la realidad es que hay más posibilidades de ser la madre del que no gana, que del que gana, así que creo que merece la pena pararnos a pensar en esos niños que nunca van a subir al podio, que nunca reciben medallas, y que nunca oyen al llegar a meta: “eres un máquina”.

Todas las competiciones son, en cierto modo injustas, porque nunca hay dos seres humanos que jueguen en igualdad de condiciones. En el deporte te ponen con los de tu misma edad, aunque tengas menos aptitudes, más o menos peso, más o menos experiencia, más o menos habilidad en ese campo y mejor o peor bici.

Yo en las carreras tiendo a fijarme en ese niño que ve cómo el primero de la carrera le dobla y aún así no se para. Al que le cuesta la vida seguir pedaleando, aun sabiendo que no habrá podio, ni medalla, ni siquiera aplauso, salvo el de sus padres, si es que estos no son de los que ponen cara de decepción cuando su niño no gana. Ese niño que a pesar de saberse el último, sigue pedaleando. Porque no lo hace por ganar (ya sabe que será el último de la clasificación), sino que corre por él mismo. Es su propio reto. Terminar la carrera, superarse a sí mismo. Vencerse.

Yo soy la madre de uno de esos niños.

De ese niño que se emocionó el día en que en una de las carreras hubo medalla para todos, foto para todos, escenario para todos, aplauso para todos. PARA TODOS.

Porque ¿quien dice que se esfuerza más el que más corre? Quizás el mayor esfuerzo es el de aquél a quien más le cuesta correr. Aquél que no tiene “el tipo” de ciclista. Aquél que nunca ganará una carrera contra otros.

Ese valor quiero que mi hijo aprenda del ciclismo:

  • Un deporte en el que la mayoría de profesionales no vestirá nunca un maillot amarillo, y aun sabiéndolo participan en la carrera.
  • Un deporte en el que la mayoría corre para que gane otro de su equipo.
  • Un deporte en el que la victoria no se mide de forma individual.
  • Un deporte que mide la fuerza del equipo por su eslabón más débil, no por el más fuerte.

Un valor que a veces los padres que gritan a sus hijos en las carreras cosas como: -“A por él” -“No te entretengas a hablar” -“No te pares” -“Tienes que ganar”, olvidan.

Prueba organizada por Club Iduna

Prueba organizada por el Club Iduna (Gran Canaria, España)

Olvidan que la mayoría de esos niños en vez de disfrutar de lo que hacen, incluso de lo que consiguen, acaban por odiarlo por la presión a la que les someten. Olvidan que educar desde la competitividad será menos valioso para la vida adulta que educar desde la colaboración. Olvidan, que cuando ellos están diciéndole a su hijo: –“eres un máquina que has ganado” hay otros niños oyendo que sienten que ellos no lo son porque han quedado últimos.

Todos los niños son especiales, todos son máquinas. En una carrera de niños deberíamos animar a todos, ¡de verdad! Porque la lección más importante que tenemos que enseñarle a nuestros hijos no es cuándo cambiar el piñón o cuándo apretar sino a respetarse  a uno mismo y al compañero.

El próximo día que vayas a una carrera, acuérdate de felicitar a todos los niños que corren… incluido al último.

                                        Autora: Nohemí Hervada Palou 

 

Salidas en grupo ¿responsabilidades?

grupobici1Cada fin de semana, nuestras carreteras y zonas de montaña se llenan de ciclistas. Cada vez más ciclista salen en grupos más o menos numerosos, con más o menos kilómetros a recorrer, pero todos con algo en común: divertirse, romper con la monotonía, entrenar, hablar y al final, la parada en el punto de encuentro habitual, el esperado bar donde charlar y recuperarnos.

Pero esta práctica lúdica y deportiva, totalmente normal, puede a veces, traernos algún problema no deseado.

¿Qué hacer si se produce un accidente en el grupo?

Las salidas en grupo suelen estar, de alguna manera, organizadas por el propio club o peña ciclista. Muchas veces son los responsables del mismo club (presidente, secretario o vocales) quienes, en coordinación con los diferentes miembros del mismo, han podido crear un calendario de salidas domingueras. Esto que parece una simpleza y algo sin importancia será, como verán más adelante, algo esencial si se produce algún tipo de accidente.

Este calendario muchas veces se imprime con la colaboración de los patrocinadores que tenga el club o con recursos propios obtenidos de las cuotas de sus socios.

Desde el momento en que esto ocurre, si hay un calendario de salidas, ya existe una cierta organización: horas, recorridos, reglas, lugares de agrupamiento, etc. Insisto: esto es una salida organizada.

Accidentes yendo en grupo

Esta es la parte más delicada.
Vamos en el grupo y uno de los integrantes se cae y sufre lesiones.

  • Si está federado.
    En este caso no habrá mayor problema. Su licencia le da derecho a recibir la atención sanitaria concertada con su federación. (En este artículo explico cómo proceder en caso de accidente.)
  • Si no está federado.
    A veces sucede que quien sufre el accidente es simplemente un amigo de uno de los socios que está probando eso de salir en grupo. En este caso podemos tener problemas, pues se puede dar la situación de que el accidentado solicite al club el servicio de atención médica.  No será el primero ni el último que lo haga.
    Nosotros, los ciclistas pertenecientes al club que organizaba la salida, hemos dejado que se integrase en el grupo con el resto de socios oficiales,  pero él, al no ser parte del mismo, no está federado. De hecho, puede que ni siquiera tenga ni la soltura suficiente para ir en grupo.
    El caso es que el club puede verse en un problema si el accidentado decide solicitar asistencia al «organizador» de la salida.

grupobici2¿Por qué?

Porque, como he comentado al principio, el simple hecho de que exista un calendario de salidas, con horarios, recorridos, etc., se entiende como que es una salida organizada, con un organizador y un responsable que ha de velar por la seguridad de los integrantes de la marcha.

¿Y si alguien del club golpea a un automóvil o un peatón?

Pues ídem de lo mismo. El accidente, al producirse dentro de una prueba «organizada», se le puede requerir el seguro de responsabilidad civil.
Si el ciclista está federado, le cubre el seguro de la federación siempre que no se demuestre que estaba en una prueba no federada. La salida del club no lo es, por tanto, la federación puede negarse a facilitar esa cobertura.

No es lo mismo causar el accidente de forma individual, montando mientras entreno y choco contra otro vehículo, peatón o inclusive, contra otro ciclista, que hacerlo dentro de una salida dominical en grupo.

¿Y si son dos ciclistas los que chocan?

Dentro del grupo de ciclistas que han salido juntos puede ocurrir un accidente o choque entre dos (o más) de ellos. Esto es igual que una colisión entre dos vehículos cualesquiera, que han de tener su seguro de daños a terceros, lo que significa  que debemos tener el seguro de responsabilidad civil (a terceros). Insisto en » a tercero» pues es un seguro que no cubre los daños propios, sino sólo los que nosotros causemos a otros.
Hay que tener en cuenta que no todos los seguros de las federaciones cubren percances entre sus propios miembros federados, lo que se denomina «responsabilidad cruzada» . Por tanto, se puede dar el caso de que alguno de los dos, o más, implicados en el accidente, reclame los daños que le han podido causar  y haya que llegar a juicio si no se llega a un acuerdo de daños. Consulta el seguro de tu federación para comprobarlo.

¿Qué medidas ha de cumplir el club para evitar estos extremos?

  • circularciclista1Primero  y esencial: todo ciclista que salga en el club, en la salida dominical o en la grupeta, debería estar federado o al menos, asegurado de alguna manera a nivel privado. Así evitaremos situaciones extremas no deseadas.
  • Segundo: El club debe tener un seguro de responsabilidad civil contratado para sus miembros y los daños que puedan causar a terceros.
  • Tercero: Todos los integrantes del club y aquéllos que salgan con ellos en sus salidas deben  firmar un documento donde se deje bien claro
    1. que se participa en una excursión privada
    2. que el tráfico está abierto
    3. que no es una prueba organizada
    4. que cada ciclista es el propio responsable de su estado físico
    5. que el club no es organizador ni garante de la salida dominical.
      (Si necesitas un documento ejemplo, ponte en contacto conmigo.)

Y tener siempre presente  una frase que repito en infinidad de ocasiones:

«Nunca sucede nada, hasta que sucede.»

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Artículo registrado: SalidasEnGrupo -CC by 4.0 –
César Acosta Lantigua

He vuelto a casa, gracias

yosoyciclistaHoy he llegado nuevamente a casa. Comentario simple, sencillo y elemental para cualquier persona que trabajase, se divirtiese, saliese de compras, de paseo y de un sin fin de acciones más, como podría ser también hacer deporte y, por tanto, practicar ciclismo. Debería ser algo normal, volver a casa.

Hoy un compañero no llegará a casa ¿por qué?

Porque alguien decidió que tenía prisa y que un grupo de ciclistas le molestaban para llegar a su casa, a su destino. Y sin importarle el destino final de ese grupo, decidió que algunos de ellos no llegarían al final de su pasión. Tomó una decisión egoísta: adelantar y pasar por encima de la libertad de disfrutar de su tiempo, de su actividad, de su deporte, a un grupo de personas.

Y ahora, ¿qué?

Mañana yo volveré a salir en bici, mañana lo haré con mi grupo, con mi peña, con mi club, con mis amigos. Y quiero volver a casa, quiero volver a disfrutar de mi vida, de mi tiempo, de mis hijos, de mi familia, de mi pareja, de mi mundo. No quiero que nadie coarte mi libertad, no quiero que nadie, por el simple hecho del miedo, no quiera que yo pueda disfrutar de mi vida.

No quiero ver colgada la bicicleta en mi trastero, no quiero mirar el mallot que tantas veces sudé, colgado en el armario, no quiero que caigan de mis ojos lágrimas cuando vea a un ciclista hacer uso de su libertad. No quiero no poder ver un reportaje de ciclismo porque no soporte la tristeza de recordar  a los que ya no están o el miedo que unos me han creado debido a su egoísmo. No quiero que ese beso que me dio mi pareja sea el último beso, mi último beso.

Mañana saldré en bicicleta y nadie, nadie, repito, nadie, me quitará la libertad de hacerlo, simplemente, porque:

ciclista1

YO SOY CICLISTA.

En memoria de los que haciendo uso de su libertad, ya no están, DEP

La bici en la FEMP

El pasado jueves día 10 de marzo, asistí invitado por «Ciudades por la Bicicleta» a la jornada técnica que tuvo lugar en la sede la Federación Española de Municipios y Provincias en Madrid.

Partiendo de la base que la organización corría a cargo de una asociación, que entiende que la bicicleta tiene una elevada importancia en las políticas de movilidad en las ciudades; es ya un avance que se organice en la sede de los que tienen mucho que decir en el marco de los desplazamientos urbanos, la ciudad.

Una vez dicho esto, la jornada necesitaba aspectos a desarrollar más profundos de los que allí se enumeraron. Barcelona tuvo un protagonismo elevado y se particularizó mucho en las acciones llevadas en dicha ciudad, dejando de lado a otras que posiblemente tenga aspectos de movilidad más amplios y con otras formas de acometerlos, como puedan ser: Vitoria, San Sebastián, Pontevedra, Sevilla, etc. que se echaron en falta.

pirámideLas tres ponencias presentadas, en general, creo que tenían que profundizar en aspectos que son mucho más importantes de cómo reestructurar  las ciudades en los próximos años.
La principal acción que se ha de afrontar, es sin lugar a duda, el equilibrar los modos de desplazamientos en la ciudad. Y esto último viene directamente unido a que el automóvil privado, ha de ser reducido, no eliminado, en las ciudades. El porcentaje de desplazamientos ciudadanos se debe recomponer, acentuando los esfuerzos en la pirámide modal del desplazamiento ciudadano. Por tanto los peatones es la parte esencial de esta figura y en el lado opuesto está el vehículo motorizado privado, al que hay que restringirle sus facilidades actuales y al peatón facilitárselos. Si no es así, no avanzaremos en ningún aspecto de una movilidad democrática.

Desarrollado este tema y la manera que habría que acometerlo, podemos empezar a hablar de otros aspectos. Siendo, sin lugar a dudas, la reglamentación, la homogeneización de unos métodos generales, unas premisas adaptables a las distintas ciudades, teniendo en cuenta sus particularidades, tener conocimiento de los problemas que nos encontraremos y la manera de afrontarlos y  la forma de ponerlo en práctica.
Tendremos en cuenta que no siempre la creación de vías ciclistas, es la mejor solución, pues si seguimos «segregando» a la bicicleta, seguiremos dando la impresión que es un «objeto» extraña a la vía, cuando ha de ser todo lo contrario. La bicicleta contribuye a la pacificación de las ciudades, esto unido a otras medidas reductoras de velocidad urbana como  pueden ser: estrechamiento de calzada, ampliación de aceras, elevación de pasos de peatones, zonas 30 o zonas 20, etc. han de llevarnos a un modelo diferente al actual. Donde la dictadura de la velocidad del automóvil privado es la que impera y que ha apartado al resto de personajes de la ciudad a los laterales de la calzada.

Volviendo a esta jornada técnica, hemos de indicar lo positivo que ha sido, pues supone que existe esa inquietud en las ciudades.
Aunque también había que cuidar algo más las exposiciones. Y no llegar a tratar aspectos de un reglamento de circulación erróneos, como el que las bicicletas puedan circular por el centro del carril, aspecto este último aún no finalizado en las nuevas modificaciones y que aún posterga a la bici a los laterales, el lugar más peligroso. O el trato de carriles bici como «cajones de sastre» por los que se permiten la circulación de todo objeto movible: monopatines, patinadores, minusválidos en silla de ruedas, seaways, etc. Lo que arroja claramente la no existencia de una clara reglamentación de estos espacios y por tanto a que se puedan producir contradicciones entre unos municipios y otros. Debido a que el Reglamento de Circulación cede a los ayuntamientos algunos temas que influyen en la movilidad y les autoriza a regular individualmente.
Volviendo, al final,  a lo mismo, no eliminar espacio al automóvil, intentando contentar a todos.

atasco_traficoComo resume; se ha de acometer modificaciones de la movilidad ciudadana desde el lado más importante, dejando el color de la pintura, el ancho o la medida mínima, a un tiempo posterior, pues nunca podremos llegar a ello, si no creamos un marco en el cual la aplicación de estas medidas, no sean simplemente parches, que nos llevarán al claro fracaso.
Y está claro que la ciudadanía y la voluntad política, tienen mucho que decir.

Y nunca olvidemos que hablamos de estos temas, por una simple razón o mejor dicho, por un solo responsable, … el automóvil.

¿Adelantar o sobrepasar?

bicicochesEsta es una duda frecuente, no sólo entre los propios usuarios de la bicicleta, sino  entre los conductores de vehículos a motor.
Todos hemos visto al automóvil de turno, que circula por una vía de dos o más carriles ocupando el carril izquierdo continuamente y no permitiendo al resto de usuarios adelantarle. Por no hablar de las vías de tres carriles en el mismo sentido, en donde siempre nos encontramos al usuario que «vive y paga hipoteca» en el carril central.
Veamos lo que dice el Reglamento de Circulación:

Real Decreto 1428/2003. Artículo 31. Utilización de los carriles, fuera de poblado, en calzadas con más de un carril para el mismo sentido de marcha.

El conductor de un automóvil o de un vehículo especial con masa máxima autorizada superior a 3.500 kilogramos circulará por la calzada y no por el arcén, salvo por razones de emergencia. Además, fuera de poblado, en las calzadas con más de un carril reservado para su sentido de marcha, circulará normalmente por el situado más a su derecha, si bien podrá utilizar el resto de los de dicho sentido cuando las circunstancias del tráfico o de la vía lo aconsejen, a condición de que no entorpezca la marcha de otro vehículo que le siga.

Podría pensarse que la expresión «circulará normalmente por el situado más a su derecha» no es imperativa y que deja lugar a escoger, pero  el texto es claro: » podrá utilizar el resto de los de dicho sentido cuando las circunstancias del tráfico o de la vía lo aconsejen«. De hecho, no circular por la derecha sin motivo justificado es sancionable con 200€.

Pero ¿qué sucede en ciudad?

El reglamento dice:

 Artículo 33 :Utilización de los carriles, en poblado, en calzadas con más de un carril reservado para el mismo sentido de marcha.

Cuando se circule por calzadas de poblado con al menos dos carriles reservados para el mismo sentido, delimitados por marcas longitudinales, excepto si se trata de autopistas o autovías, el conductor de un automóvil o de un vehículo especial podrá utilizar el que mejor convenga a su destino, siempre que no sea un obstáculo a la circulación de los demás vehículos, y no deberá abandonarlo más que para prepararse a cambiar de dirección, adelantar, parar o estacionar.

Artículo 83: 3. En todo tramo de vía en que existan carriles de aceleración o deceleración o carriles o partes de la vía destinadas exclusivamente al tráfico de determinados vehículos, tampoco se considerará adelantamiento el hecho de que se avance más rápidamente por aquellos que por los normales de circulación, o viceversa.

zonaadelantada

Calle con zona adelantada para bicicletas

En la ciudad no se aplica esta norma, ya lo dice el reglamento: «fuera de poblado«. Por tanto en ciudad se podrá circular indistintamente, aunque en la práctica y por el bien de la circulación y la educación vial, debemos circular por la derecha, a no ser que tengamos que colocarnos en un carril diferente porque vayamos a abandonar la vía por la que circulamos.

Y ¿qué sucede con las bicicletas que circulan por arcén?

Esto es lo que dice el reglamento de circulación:

  • La posibilidad de circular por el arcén tanto motos como bicis cuando haya atasco.

  • Autorizar a los ciclistas a circular por el centro de la calzada en aquellas vías con un límite máximo de velocidad de 50 km/h.

Por tanto, el ciclista, en poblado, podrá circular por la derecha o izquierda, si va a girar en el próximo cruce, inclusive si la circulación está detenida, de esta manera es posible su colocación al frente en un semáforo si existe zona adelantada. No es un adelantamiento, es sobrepasar al resto de usuarios.

circularciclista1

Circulando correctamente, en paralelo. Aunque hay arcén, no es suficiente para los dos ciclistas, uno puede ocupar la calzada. Si existe retenciones, han de colocarse en fila individual.

El adelantamiento es una maniobra de circulación que consiste en tres movimientos:

  1. Indicar con la luz intermitente correspondiente la intención de colocarse en el carril izquierdo.
  2. Movimiento del automóvil para desplazarse lateralmente y ocupar el carril izquierdo para realizar el adelantamiento al automóvil que le precede.
  3. Volver al carril que había abandonado indicándolo con el intermitente derecho y una vez que el vehículo que es  adelantado, es posible observarlo en el retrovisor interior.

Por tanto, si el ciclista circula por el arcén, lugar que le corresponde en vía interurbana y al que le obliga el reglamento, y sobrepasa al resto de vehículos motorizados que circulan por la calzada, no se considera adelantamiento, pues nunca realiza los tres movimientos anteriores, sólo sobrepasa al resto de usuarios. Y es responsabilidad del resto de usuarios el verificar, que no hay nadie ocupando esa zona, si tiene intención de detenerse, por cualquier razón, en esa zona.